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Valentín Ferraz y Barrau

por José Español Fauquié

De entre los hijos ilustres que ha dado el valle de Benasque, don Valentín Ferraz y Barrau es quizás el más descollante por su gloria militar y su carrera política. Nació el año de 1793 en casa Barrau de Anciles.

De su infancia apenas poseemos noticia alguna. Hijo de Tomás Ferraz Subirá y Teresa Barrau Lisa, pertenecía a una de las familias de rancio abolengo del valle. En su árbol genealógico encontramos a destacados juristas, teólogos y militares.

La influencia del ministro Antonio Cornel de Benasque, época de Carlos IV, debió de ser capital en la orientación profesional de los segundones de las casas y así nos encontramos con una generación, nacida a finales del siglo XVIII, que alcanza los más altos honores de la milicia y la política.

Pedro Ferraz, hermano de Valentín, llega a teniente general. José Ferraz Cornel, primo hermano, fue capitán, diputado, senador y ministro de Hacienda. Otro primo, Francisco Javier Ferraz llega a teniente general y senador. Joaquín Azcón Ferraz será magistrado. Joaquín Ferraz, doctor en Jurisprudencia... A los quince años nuestro hombre entra como cadete en el Regimiento de caballería Dragones del Rey.

Llega a Zaragoza cuando el 2º sitio francés; allí recibe su bautismo de fuego y conoce de primera mano las fatigas y privaciones, los horrores y estragos de la guerra. En 1809 asciende al grado de alférez. Sirve en Cataluña y en Valencia. En 1816 solicita ir al Perú y ascenderá a comandante.

En 1820 pacifica las provincias de Huamanga, Huancavelica y Tarma y, más adelante, derrota al enemigo en las inmediaciones de Arica lo que le vale la cruz Laureada de san Fernando.

El 30 de diciembre de 1820 tiene lugar la reñida acción de Huancayo, mandada por el brigadier Ricafort, en la que se presentó un considerable número de enemigos con el objeto de paralizar una marcha sobre Lima. En esta jornada cupo a Ferraz una participación muy significativa.

Sobre esta brillante acción dice la historia de la revolución hispano-americana: "500 muertos, un número mayor de heridos y prisioneros, la completa dispersión de los restantes, toda la artillería, la mayor parte del armamento y municiones, porción considerable de caballos, y cuantos efectos de guerra poseían los rebeldes, fueron los trofeos del ejército real en esta sangrienta refriega, en la que oficiales y soldados se cubrieron de gloria, distinguiéndose sobre todos el brigadier Ricafort y el teniente coronel Ferraz".

Permanece en Perú hasta enero de 1825 cuando, a bordo de la fragata francesa La Ernestina emprende rumbo a España. En 1826 se ocupó del mando de las armas de Vitoria y Alava, para luego, en 1831, ser nombrado coronel del regimiento de Extremadura al que se incorporó muy a su pesar. En este tiempo, fueron muchos los desvelos del general por la instrucción de guerrillas, por la actualización del reglamento táctico y diferentes aspectos, nimios a primera vista, pero importantes y que revelan su proceder minucioso: mejoras en el vestuario, armamento, montura y equipo...

Logró imbuir, con su buen tacto en el mando, una noble emulación y espíritu militar, cirnentó la disciplina de un modo sólido y se cuidó, en grado surno, de la economía siempre en beneficio de los intereses del cuerpo y de los propios soldados.

Poco después será nombrado coronel del regimiento de granaderos a caballo de la guardia real, lo que le valió su traslado a Madrid, donde, pese a las dificultades políticas y económicas en que se hallaba inmerso el país, procedió a la modernización de ese cuerpo a través de la separación de algunos jefes demasiado veteranos y de la adquisición y requisición de caballos, la instrucción de los quintos, la construcción de armas blancas y de fuego, etc.

Debe recalcarse, asimismo, como rasgo esencial de su carácter su gran sentido de la rectitud y de la justicia a la hora de efectuar nombramientos, de manera que jamás aceptó someterse a influencia alguna.Todo ello se había de traducir en numerosos triunfos como los de Peñacerrada, Orduña, Villarrobledo y, más cercanos a nuestra tierra, los de Muniesa, Barbastro y Huesca.

Entre otros cargos políticos, Valentín Ferraz Barrau fue diputado y senador, ministro de la Guerra tres veces y presidente del Consejo de Ministros en 1840. Se le declaró Benemérito de la Patria. Fue alcalde de Madrid y perteneció a diversas sociedades de tipo cultural y económico. Además, compuso varias obras sobre temas castrenses. En sus últimos años mandó construir un panteón familiar en Anciles, hoy cementerio municipal, del que se conservan dibujos preparatorios y cartas, en las que expresa sus deseos en cuanto a su composición.

Valentín Ferraz tuvo mucha relación con el valle de Benasque a pesar de su existencia tan intensa y azarosa. Falta todavía por estudiar su vida civil y política. Estamos aún a la espera de una biografía definitiva sobre el general Ferraz.

   
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