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Ascensión al Turbón (2.492 m)

por Ribagorza.com

Esta cumbre se sitúa sobre la vertiente meridional de los Pirineos en el mismo centro de la comarca de Ribagorza. Irrumpe solitario este macizo como una misteriosa fortaleza de contornos áridos y blanquecinos, formado por rocas calcáreas mesozoicas, configurándose como una excepcional atalaya sobre la comarca ribagorzana. Al norte el valle de Benasque con los imponentes macizos centrales del Posets y la Maladeta. Al sur los Monegros.

Resulta una montaña especialmente característica con una personalidad y tradición muy marcadas en el valle del Esera.

En 1850, cuando el conde Enrique Russel descubrió esta cumbre exclamó "es la cima más incandescente que he visto en Europa”. Es, efectivamente, el reflejo de la luz solar sobre su cumbre en los amaneceres y atardeceres, de una belleza singular y mágica.

Montaña mágica
El Turbón tiene esa particular capacidad de atraernos desde la lejanía para descubrir sus misterios y sus rincones escondidos; desde la enigmática y silenciosa Coma de San Adrián, con columnatas y contrafuertes de singulares formas, hasta el valle que cuelga de su falda protegido por la cresta de un dragón convertido en piedra, donde manan dos manantiales, apenas separados por unos metros, uno de agua dulce y el otro de agua sulfurosa.

La naturaleza ha hecho de ella una montaña espléndida para la flora: “para un botánico (según Russel) África comienza en el Turbón”.

En primavera, el mismo valle de ensueño se llena de flores de nieve. A finales de otoño enormes setas, parecidas a esbeltos paraguas, surgen en sus laderas dándole un aspecto de país de hadas y duendes.

Puede decirse que el Turbón es la montaña "mágica" por excelencia del Pirineo Aragonés y, como no podía ser de otro modo, la rodea un aura de misterio por diversos motivos y leyendas.

La faceta mitológica del Turbón data de cuando, en tiempos del diluvio, los dioses la eligieron para instalar su fragua que le confirió la capacidad para crear y repartir truenos, relámpagos y tormentas por los pueblos de los alrededores, aunque quizá esto último tenga más que ver con otra faceta, la brujeril. Y es que además esta montaña, según muchas leyendas, es precisamente la elegida por las brujas del Alto Aragón para reunirse semanalmente y además en nochebuena a celebrar sus aquelarres, a bailar en torno al diablo, que por cierto, habita entre las cuevas de la montaña. Estos aquelarres eran el origen de las tormentas y el granizo que castigaban los pueblos de alrededor.

Hay varios dichos populares que hacen referencia a esto: el calificativo de Frontón de las Brujas que se le da en esta zona a la montaña. O el dicho que reza que "en el Turbón las brujas tienden las ropas al sol". Además se suele decir que "cuando la boira cubre el Turbón, habrá tormenta en todo Aragón".

Tampoco puede olvidarse de la leyenda del “Home Granizo”, que indica que la montaña es en realidad un gigante petrificado que, junto con los duendes que habitan en ella, es el causante de todos los males de la comarca.

La misma toponimia de la comarca refleja el carácter especial de esta montaña, desde el Coll de Fades, en la carretera entre Castejón de Sos y Laspaúles, hasta el Puerto de las Aras, al Este de la montaña. Por esto se la suele relacionar con otra montaña singular no muy lejana, el Cotiella con su Era de las Brujas.

Para subir hasta la cima bicéfala del castillo del Turbón existen varias rutas, aunque las más conocidas son las dos que se explican a continuación. La primera es el itinerario más clásico, sencillo y breve, y la segunda discurre por un trayecto más pintoresco aunque algo más largo y en que requiere algo más de experiencia Ambos itinerarios son de dificultad media salvo en la época invernal. Es muy recomendable la ropa de abrigo y para la lluvia.

Por el refugio de La Plana
Esta ruta transcurre por la vertiente sur y occidental.

Desnivel: 500 metros
Ascensión: 1h 30’

Desde la población de Campo (679 m.) seguimos hacia el Este la carretera que se dirige a las Vilas del Turbón. Pasado el pueblo de Egea cogemos a mano izquierda un desvío indicado a Serrate. Al cabo de 600 m. de pista asfaltada llegamos a una bifurcación señalizada: A la derecha las casas de Serrate. A la izquierda el refugio del Turbón.

Tomamos entonces la pista de la izquierda durante el primer kilómetro. A partir de aquí la pista se halla en mal estado para un turismo, aunque con un vehículo todoterreno puede continuarse sin problemas. En caso de aparcar el coche en este punto y subir andando hasta el refugio, deberemos sumar un tiempo extra de 1h 45’.

El refugio de La Plana (2.000 m) es un lugar apacible donde contemplar los armónicos contrastes de las rocas lunares del Turbón, las verdes campas y los glaciares de las altas cumbres del Posets.

Comenzamos la ascensión remontando un pequeño montículo herboso que tenemos delante (Este-NorEste), para ir a buscar la ladera rocosa que se encarama hacia la visible canal de la izquierda de la cumbre principal. Varios senderos la surcan. Escogiendo entre la roca suelta el mejor camino, vamos superando la pendiente hasta alcanzar la cresta. Una pequeña brecha nos muestra el espectáculo de la Coma de San Adrián (2.450 m).

Avanzamos ahora hacia la derecha (Sur-SurOeste) -trazas de senda-, hasta lograr la primera punta. Unos metros más adelante nos permiten coronar fácilmente la cúspide principal, con vértice geodésico (2.492 m, 1h 30').


Por el Canal de San Adrián
Esta ruta discurre por la vertiente norte del macizo y es la más arropada por el bosque. Su única dificultad es la orientación, especialmente al empezar el itinerario.

Desnivel: 1.012 metros
Ascensión: 4h 00’

En el Coll de Fadas, carretera N-260 entre Montanuy y Castejón de Sos, tomaremos en dirección Sur, a la altura del km. 375 la pista asfaltada que conduce a San Feliu de Veri. A la entrada de este núcleo seguiremos otra pista, a nuestra izquierda, hasta la Muria. La ruta continúa bajando hasta cruzar el Barranco El Pllano, pasa por una fuente-merendero llamada Fuen de la Muria y gana altura nuevamente a la izquierda, hasta alcanzar el Llano de Selvaplana (1.480 m).

El principio del camino que lleva al Puerto de La Muria (1.625 m), no queda muy claro. Tan sólo nos servirá aquí nuestra orientación. Si levantamos la vista, veremos el pequeño y evidente collado, a lo lejos, entre el bosque. Es allí donde nos debemos dirijir.

El bosque es asequible para caminar, y aunque no encontremos el camino al principio, pronto hallaremos algún sendero que nos lleve al collado. Hay que procurar que, conforme vayamos subiendo, el riachuelo que baja del collado lo dejemos a nuestra derecha.

Llegamos al Puerto de la Muria (0h 45’), un collado de una modesta altura con una buena vista. En invierno, el camino hasta aquí suele estar bien nevado.

Desde este puerto avanzaremos en dirección sur-este, remontando la pendiente llamada La Cuasta, entre primero un tímido bosque para luego pasar a un terreno pelado. La pendiente baja desde nuestra derecha hasta nuestra izquierda. Iremos por la línea de máxima pendiente los primeros 200 metros, hasta alcanzar los 1.800 metros, para luego dejar la línea de máxima pendiente y ladear de una manera más suave, dejando las cimas a nuestra derecha en todo momento.

Sobre los 1.900 metros el terreno se tiende. Hemos llegado al Tozal dels Llaners (1.904 m), desde donde se abre un valle muy bien definido que nos llevará a nuestro destino, es el Canal de San Adrián. (1h 45’).

Este valle, el del Canal de San Adrián, es largo y sombrío. Orientado al norte, muy bien marcado y redondo, parece que el tiempo no haya pasado por él. No posee ninguna construcció ni nada que nos haga recordar la influencia humana en él.

Ahora se trata de remontar toda esta canal, muy tendida al principio, incluso deberemos bajar unas decenas de metros para empezar a remontarla.

Avanzaremos dejando el barranco siempre a nuestra derecha, bien lejos del mismo, o incluso por su misma orilla. El itinerario aquí es totalmente intuitivo y sólamente debemos elejir el que nos guste más. Dejaremos a la izquierda el Pico Turbonet (2.344 m).

Cruzamos la cresta oriental del macizo penetrando en la cabecera del rocoso Barranco de San Adrián, falla geológica entre los dos ramales del Turbón.

Al final de la canal, cerca de los 2.400 metros, el itinerario se hace algo más duro, sin llegar a presentar dificultades. Es a esta altura cuando alcanzaremos el collado que nos dará acceso a la cima en dirección Norte. (3h 30’)

La loma que nos lleva a cima suele ser muy ventada y con poca nieve en invierno, a causa del mismo viento, todo lo contrario de la canal por la que hemos subido, que está muy protegida del viento.

Alcanzamos la cima del Turbón (2.492 m). Es muy tendida, casi plana, y está señalizada con una montañita de piedras. (4h 00’).

   
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