Inicialmente los castillos fueron construyéndose sobre cerros escarpados, muy altos y de pequeña superficie, rodeando con una muralla de piedra la corona del escarpe de modo que se adaptase al perímetro accidentado del mismo.
Su ubicación en tan destacada altura se convertía en un valor militar nada desdeñable, bastando con dejar rodar troncos o piedras por la dura pendiente para abortar la mayoría de los ataques.
La torre, sin duda es el elemento más llamativo y más tácticamente situado del conjunto. Nos encontramos torres cuadradas, hexagonales, rectangulares con aristas redondeadas, y circulares o cilíndricas. Éstas últimas presentaban una alternativa sin esquinas que pudieran ser minadas por los atacantes y muros redondeados que desviaban los proyectiles. Además, las torres circulares permitían a los defensores disparar en todas direcciones.
Los muros de torres y murallas se confeccionaban trabajándose las caras interna y externa con buena sillería unida por mortero de cal en la mayoría de los casos, rellenando el núcleo con una mezcla de escombros, pedernal y ladrillos viejos, todo ello unido con argamasa.
Una figura fundamental en la construcción de un castillo era el maestro de obras, que hacía las veces de arquitecto, aparejador y director de proyecto. El maestro de obra tenía a su cargo toda una serie de personas desarrollando los diferentes oficios, muchos de ellos ya perdidos actualmente, en un trabajo artesanal entre canteros, picapedreros, albañiles, mamposteros, carpinteros, herreros, enlucidores, etc.
Dado el emplazamiento de la mayoría de los castillos y torres de la comarca, en pocas ocasiones se cavaba una zanja para hacer el foso, siendo éste natural gracias a desfiladeros o al propio escarpe en ocasiones, e innecesario en la mayoría.
Ante un previsible asedio era necesario garantizar agua tanto a soldados como a refugiados de las aldeas vecinas. Para ello se habilitaban aljibes de obra en el interior de los recintos o en la planta baja de las torres. Se trataba de espacios excavados bajo tierra o en la roca y recrecidos con paredes de piedra revestidas éstas de mezcla de argamasa. En ocasiones existían canales entre los muros que conducían el agua de lluvia hacia estas cisternas.