
La Ribagorza está organizada en notables diferencias geológicas de norte a sur.
En la zona norte encontramos los puntos más altos del Pirineo axial, con cimas como el Aneto (3404 metros) o Posets (3370 metros).
En la zona de la depresión media, encontramos hermosos valles, salpicados de sierras de menor altitud (Sierras Interiores y Exteriores), como el Cotiella y el Turbón, o el Mongay, respectivamente, que son ricas en fósiles.
De este a oeste, la Ribagorza se organiza a través de los ríos que la recorren (Esera, Isábena, Noguera Ribagorzana y Noguera de Tor), y que han originado valles de gran belleza e impresionantes congostos como los de Olvena, Campo, Ventamillo, Obarra, Escales y Monrebei.
Es, precisamente el agua, la principal protagonista de la comarca, ya que, además de los ríos mencionados, existen una gran cantidad de barrancos y afluentes, que han propiciado el asentamiento de la población en los lugares más recónditos imaginables.
También encontramos manantiales de gran pureza (Bisaurri, Graus, Vilas del Turbón y Boí), lagunas naturales (Estaña y Benasque), y pantanos como los de Eriste, Sahún, Seira, Llauset, Basserca, Escales, Sopeira, Canelles, El Grado y Barasona.